Como ves, el estudio de la Ética nos lleva directamente a una reflexión primera sobre qué sea una norma y sus clases.
Las normas son proposiciones que nos indican qué debemos hacer. A diferencia de las proposiciones apofánticas (también llamadas descriptivas), que hablan del mundo, que expresan lo que es, las proposiciones normativas enuncian lo que debe ser.
Las proposiciones descriptivas (S
es P) suelen tener como cópula un verbo en indicativo; en las proposiciones
normativas, en cambio, el verbo está en modo subjuntivo o es una perífrasis
verbal del tipo "S ha de...", "S tiene que...", "S debe...".
Por lo general, se incluyen
dentro de las proposiciones normativas los juicios de valor. Un juicio
de valor es una proposición cuya cópula es un verbo en indicativo pero que
contiene como predicado un adjetivo que no denota una cualidad sensible (esto
es, aprehensible mediante los sentidos), tal como son los adjetivos bueno,
honroso, noble, etcétera.Los juicios de valor equivalen a las normas. Por ejemplo,
decir «No es Bueno ser agresivo» (juicio de valor) es otra forma de decir «no
seas agresivo» (norma), y no de describir un trozo de mundo: no se habla en ese
juicio de lo que es, sino de lo que debe ser.
Las normas pueden ser hipotéticas o
categóricas. Las primeras nos indican qué medios poner para alcanzar un fin
dado. Las segundas nos mandan qué fines hemos de perseguir. Las normas
hipotéticas responden a cuestiones acerca de los medios. Las normas
categóricas resuelven cuestiones acerca de los fines. La ética se ocupa
únicamente de estas últimas. Las normas categóricas se llaman también normas
morales. Reflexionemos sobre las siguientes normas:
—Conduce por
la derecha.
—No toques un
hilo de cobre por el que pase corriente eléctrica.
—En el
baloncesto no puedes tocar el balón con el pie.
—Lávate con
cierta frecuencia.
—Cuando hagas
una fogata, procura que esté bien aireada.
—Para
conservar la carne tienes que salarla o congelarla.
—Al salir de
una habitación cede el paso a otras personas.
—Si quieres
enamorar a un chico, hazle muchos regalos.
Todas
las proposiciones anteriores son normas hipotéticas, pues prescriben (mandan)
un medio para conseguir un fin. Sin embargo, en algunas de estas normas el fin
queda sobreentendido. Si reparas en las proposiciones que acabas de leer,
pronto te darás cuenta de que podemos agrupar estas normas en dos clases. En
una recogemos las normas convencionales y, en la otra, las no
convencionales u objetivas.
Una
norma se dice que es convencional cuando es fruto del acuerdo de los hombres.
Esto no significa necesariamente que los hombres hayan acordado conscientemente
crear esa norma. Tampoco quiere decir que la norma tenga vigencia para mí sólo,
en el caso en que la acepte explícitamente. Las leyes del Estado se me imponen
obligatoriamente, aunque expresamente las rechace (en un acto de desobediencia
civil). Asimismo, que unas normas o leyes sean convencionales no equivale a
decir que sean arbitrarias y, por ende, puedan ser cambiadas por cualesquiera
otras. Piénsese en las normas de cualquier juego, digamos el ajedrez: son todas
ellas convencionales y, sin embargo, no pueden ser cambiadas sin que el juego,
por lo general, pierda interés. La convencionalidad de una norma supone sólo
estas tres características:
1.
Los hombres pueden cambiarlas, a diferencia, por ejemplo, de las leyes de la
naturaleza, que el hombre no puede modificar en lo más mínimo.
2.
Su incumplimiento, si es observado por determinadas personas, implica una
sanción que puede ser de muy diversa índole.
3.
No obligan a todos los hombres, pues su obligatoriedad no se dirige al hombre
en cuanto hombre, sino al hombre en cuanto perteneciente a un grupo
determinado.
Las
normas convencionales se dividen en normas sociales y normas legales.
Las normas legales se distinguen de las sociales en dos puntos. En primer lugar,
están enunciadas expresamente (existen códigos que las recogen) y, segundo y
más importante, la sanción que sigue a su incumplimiento está fijada de
antemano. Las sanciones por infringir normas legales son muy variadas: pérdida
de la pelota, expulsión del juego, pago de una multa, cárcel, etc. Ni las
normas sociales ni sus sanciones están escritas. Quien infringe una norma
social es castigado por el grupo social en el que vive, con la crítica, la
murmuración, la marginación, etc. ¿Son hipotéticas o categóricas las normas
siguientes?
—No
debes divertirte a costa de hacer sufrir a otras personas.
—Cumple
tus promesas.
—Es
preferible el perdón a la venganza.
—No
se debe torturar a un animal con el único fin de pasarlo bien.
—No
se debe matar a un inocente.
Indudablemente
algunas de las proposiciones anteriores pueden ser consideradas hipotéticas si
se interpreta que indican qué medios poner para no recibir una sanción legal o
social. Sin embargo, pueden también interpretarse —y seria la interpretación
más usual— como categóricas. En este caso señalarían qué fines deben ser
buscados. Cuando se aconseja a una persona que no mienta porque «antes se coge
a un mentiroso que a un cojo», se le está dando una norma hipotética. En
cambio, cuando se afirma que no se debe mentir, con independencia de los
resultados que produzca la mentira, se está sosteniendo una norma categórica o
moral.
La cuestión más interesante de este tema se puede
enunciar fácilmente: ¿Son las normas morales convencionales o no?
EJERCICIOS:
EJERCICIOS:
6. Observa que la raíz de muchos considerados socialmente como “pecados” (faltas morales) reside en tomar como fin algo que,
por su propia naturaleza, es un medio, o viceversa. La avaricia consiste en
convertir la posesión de dinero (que es, por su naturaleza, un medio) en un
fin. Servirse de la amistad (un fin por antonomasia) como un medio es
igualmente una grave falta moral. Pon un ejemplo con cada uno de los siete
pecados capitales.
7. Realiza un cuadro de llaves indicando los tipos de normas.
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